La posibilidad de crear es una aventura en cualquier circunstancia de la vida humana. Según la RAE, crear significa, establecer, fundar, introducir por primera vez algo hacer nacer o darle vida en sentido figurado. En mi caso, cuando me siento más feliz emocionalmente, es cuando tengo la posibilidad de aprender, crear e innovar en cualquier aspecto de la vida, y eso refiere a cualquier aspecto. Puede ser desde crear un nuevo outfit (término que me enseñó mi hija), un nuevo platillo, una metodología para mejorar procesos, un párrafo o un documento, un verso o un libro, una pintura, una nueva y diferente manera de hacer determinada cosa.
Para mi, renovar mi vida, actualmente, significa la posibilidad de sentirme dueña de mi tiempo para hacer lo que me plazca. Y lo que más me place es crear.
Mi vida profesional se ha desarrollado como parte de las instituciones públicas o como asesora independiente, creando, desarrollando o apoyando proyectos que tienen que ver con la educación en México. Ello me ha dado muchas satisfacciones, ente ellas, la más importante: aportar, en la medida de mis posibilidades, en la mejora de las circunstancias institucionales que influyen decididamente en que las cosas sucedan.
Ahora experimento un cambio de vida que se convierte en una aventura renovadora, que me permite, entre otras más, tres cosas importantes: sentirme en libertad absoluta para decidir mi día a día, responsabilizarme de mi futuro sin depender de un trabajo que me requiera tiempo y dedicación más allá de mis deseos, y la posibilidad de crear mis circunstancias: pintar, leer, escribir, convocar, participar, ver a las personas significativas y... para ello, tener este espacio que me permite compartir mis vivencias y productos.
Soy mexicano, ubicuo, etéreo, efímero y prosigo. Mi origen es rural, vengo de un ambiente sencillo y pobre, de pobreza económica, y sin embargo he escalado en tal magnitud, que ahora estoy en la boca de todo el que lo desee en cualquier parte del mundo, y hasta me atrevo a decir que soy famoso.
Es curioso, o como diría mi hija, peculiar, cómo los hechos se viven diferente desde cada mirada y sentir. Esto es algo que al pasar los años se va aprendiendo y entendiendo, ya que jóvenes solemos pensar, o simplemente asumir, que las circunstancias se perciben de la misma manera por todos quienes las presencian.
En esta ocasión escribiré sobre el texto Pensar por sí mismo, de Sara Rivera, publicado hace unas semanas en este espacio. Es un excelente ensayo, ya que contiene los elementos básicos: tesis, lenguaje científico y a la vez divulgativo, fuentes de sustento y creatividad expresiva. Centraré mi análisis en la tesis y en la creatividad expresiva, y aprovecharé que conozco a la autora para reflexionar un poco en torno a sus motivaciones.